Terra Camiare. Navira Malbec y Blend e Isabella Zambua.

Siguiendo con el juego mensual de degustar los vinos del mes de la vinoteca Lo de Granado, ésta vez el viaje nos lleva a Colonia Caroya, en el Estado Independiente Asociado de Córdoba, aquí nomas, a un tiro de ruta y en donde, según palabras del Capitán Kaller se producen los mejores salamines del pais.
El vino cordobés viene creciendo sostenidamente desde hace unos años. Inversiones, modernización de bodegas ya existentes. Plantación de nuevas variedades, mejoramiento de las que ya estaban implantadas. Todo eso, replicando lo que sucede en otras partes del pais, va sumando nuevas voces al coro del Vino Argentino, de manera que encontramos diferentes formas de ser, personalidad, variedades que aportan complejidad a la idea del Malbec Mendocino, como única expresión de la vitivinicultura nacional. Bienvenidas sean nuevas botellas para probar de todos los rincones de la patria!


En éste caso se trata de una novedad en las góndolas rosarinas. Una bodega jóven que va ganando experiencia y solvencia a la hora de hacer unos muy correctos vinos jóvenes con personalidad.
Arranco en casa primero con el Navira Malbec 2016. Es un vino jóven, fresco, tomable. En nariz tiene una expresión más bien frutada. A ciruelas o cerezas bien frescas con toques algo terrosos. En boca está muy bien. Tanino redondo y dulzón. Buen pasar con una acidez presente pero agradable y un final ahumado, como a carne ahumada que te dan una ganas bárbaras de acompañarlo con una costilla bien asada. Ese toque "carnico" en boca lo hace muy interesante y tomable. Repito, es un vino rico, jóven y fresco. No tiene mayores complejidades, pero se planta con personalidad y se disfruta mucho.


El siguiente es el Navira Blend 2016. Leo en la contraetiqueta que está compuesto por uvas de las cepas Merlot, Tannat y Petit Verdot. Me sorprende el corte, no sabía que hubiese implantado tales varietales en Cordoba. Tiene una personalidad similar al Malbec. Es oscuro en la copa. Tiene una expresión aromática más bien austera. Recuerda frutas rojas, quizas frutillas o algo así con un acompañamiento algo herbáceo o vegetal. Algo indómito y salvaje. En boca es también amable. Tiene un poco más de estructura y una acidez bastante importante que va bien. Es un poco más complejo que el Malbec, se deja tomar, está bueno.

Desgustados éstos dos vinos, guardé lo que seguía para tomarlos con el Capitán en uno de nuestros tradicionales almuerzos. Incansable buceador de nuevos conocimientos, decidí probar los vinos hechos con uvas Isabella o Frambúa con el amigo Bernardo. Era una cuenta pendiente compartirlos con quien se ufana de haber tomado todos los vinos argentinos (obviamente metafóricamente).
Para quien quiera tener mayores precisiones de la Isabella, les dejo una muy buena nota escrita por el compañero cordobés Roberto Colmenarejo en su blog y como parte de la movida #QueSeCepa de Argentina Wine Bloggers.
Uva isabella


Entonces para acompañar una carne al horno con papas y ensalada y un mil hojas de vegetales comprados en la rotisería peruana de a la vuelta de la casa del Capitán, nos lanzamos a abrir la tapa a rosca que encierra el vino Zambúa 2016. Viendo algo por internet me entero que tiene pequeñas porciones de Malbec y Merlot para terminar de redondearlo. Tiene un buen color, rojo algo terroso, pero brillante y limpio. En nariz tiene algo que no conocemos. Por un lado una expresión más bien herbácea. Al Capitán le hace acordar al cardón de su Bouquet natal. Yo por mi lado le encuentro una nota como a durazno en compota. Algo dulce y fresco. Al tomarlo nos sorprende para bien. Un tanino muy amable. Tiene una muy buena acidez natural y se disfruta su caracter frutado y fresco. No tiene grandes pretensiones. Es más bien corto, pero anduvo bárbaro con la comida y convenimos que según el precio que tenga, es una muy buena opción para "la diaria" y algo diferente que está bueno probar.

Pero tenemos una segunda versión de la Isabella, ésta vez en su versión Zambúa Vino Tinto Dulce 2016. Es más salvaje en nariz y al tomarlo. Tiene un dulzor que no empalaga y que anda bastante bien con la acidez que trae naturalmente el vino. Es más "rudimentario" si se me permite la palabra y no fué del todo de nuestro agrado. Quedó la botella para una futura inspección del Capitán, a ver si mejora su imágen.

En resumidas cuentas. Buenos vinos, vivos, refrescantes y con una buena personalidad provenientes de Córdoba que da para probarlos.
Salud a todos y gracias a Lo de Granado como siempre.
Abrazos.






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