Vino por copa en Montevideo. Bocanegra Wine Bar.



 De vuelta en mi segunda patria, dando vueltas por Montevideo, me apresto a visitar un lugar que no conocía y del que me enteré de su existencia por una Nota de Nicolas Orsinin en su blog.
Se llama Bocanegra, es un Bar de Vinos, o Wine Bar. En Rosario no hay nada parecido. Según lo que me comentaron algunos conocidos hay algunas experiencias en Buenos Aires.

La idea del lugar es una mezcla de vinería y bar. Hay las clásicas estanterías con las botellas formadas en prolijas filas con sus respectivos precios. Varias mesas altas con banquetas para sentarse y tres expendedoras de vino por copa en una de las paredes laterales.

Ahí es donde se amplía la propuesta, porque además de poder comprar una botella de vino, el visitante se puede sentar a degustar alguna de las propuestas por copa que le ofrece. Al ingresar le dan una tarjeta con un chip que tiene un consumo mínimo equivalente a unos 18 dólares en la que se va cargando lo consumido. Cada botella tiene el precio de tres medidas diferentes que uno puede llenar. Los precios de las medidas varían de 1,5 dólares la degustación del más barato a unos 10 dólares la copa entera del más caro.


Estas expendedoras tienen ocho vinos cada una. Hay una exclusiva de vinos blancos. La segunda contiene ocho vinos tintos de gama media y la tercera ocho de alta gama. Otra cosa interesante es que hay vinos de diversas procedencias. Hay mayoría de vinos argentinos y uruguayos, pero se cuelan un par de chilenos, un par de españoles y uno italiano. Variadísima gama de degustación a la que me acerqué como estando en Disneylandia en palabras de mi compañera de aventuras de la vida que compartió la visita-salida.
Todo cierra con la cocina. Tapas al estilo español en un rincón del local que uno va pidiendo al estilo "autoservice" y que son cobradas al final de la visita.
Ultimo punto a tener en cuenta. Si uno va en grupo puede comprarse una botella al precio de góndola y consumirla ahí mismo a cambio de unos 10 dólares el descorche. Completito el asunto. Además de que está muy bien ambientado y con música excelente.
Al vinal de la noche tomamos 7 vinos diferentes, comimos unas tapas y pagamos el equivalente a 25 dólares. Muy bien en todo sentido.
Pasando a los vinos, arranqué con unos blancos.
El primero fue el Gran Reserva Juan Carrau Petit Manseng 2016 de la uruguaya Bodegas Carrau. Muy intenso aroma a frutas blancas. Sobre todo ananá muy dulce y peras asadas. Untuoso en boca, medio mantecoso y frutado. Entrada dulzona y largo final. Un poco empalagoso, pero me gustó el primer uruguayo.

El segundo blanco fue el Familia Deicas Preludio Barrel Select 2016 de la bodega uruguaya homónima. En nariz acotadas notas florales y de frutas muy tenues. En boca una acidez profunda y untuosa. Gustos a duraznos blancos y azahares y una pequeña puntita carbónica que lo hacía más vivaz. Bueno el siguiente uruguayo.

El tercer blanco fue un italiano. Acienda Agrícola Il Casello procedente de la región de Piacenza y hecho a base de uvas de la cepa Ortrugo. No me gustó. Muy poco expresivo y un exceso de aguja lo hacían bastante inocuo. No me dijo nada el italiano.

De los tintos probamos un español de Rioja que tan poco me gustó que ni registro fotográfico hice.

Probamos un Carmenre chileno Sepia Carmenere 2012 puro pimiento verde y aceituna negra. De bueno y fresco pasar por boca.

Otro tinto interesante fue el Blend Tannat Syrah de bodega El Legado de Uruguay, Intenso. Un poco dulzón de su paso por madera. Interesante blend oriental.

Me gustó tambien a pesar de la falta de registro fotográfico el Pinot Noir 2014 de Bodega del Fin del Mundo. Conocido y siempre rendidor Pinot patagónico lleno de frutas rojas y aromas terrosos muy interesantes.

Y finalmente la estrella de la noche fue el Osiris Merlot 2012 de Antigua Bodega Stagnari, un muy buen vino. Quizás el mejor Merlot de Uruguay. Flora, agradable, muy buena integración de la madera. Aromas a tabaco y humo y una delicia al tomarlo. Belleza.

Salimos a calle Ellauri, justo enfrente del Shopping Punta Carretas y volvemos contentos por el momento pasado y preguntándome por qué no existe algo similar en Rosario. Seguramente el que escribe y mucha gente más se haría habitué de fierro.
Saludos desde el otro lado del charco. Esperenme que voy volviendo. Salud!


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