Salón del Vino en Conrad Punta del Este 2017.


"Que noche Teté!" vociferaba en los noventa un estilista argentino hiperbronceado que creía que podía zafar de una golpiza con solo pronunciar su nombre. Parafraseándolo y con mucho menos color en la piel, me doy el gusto de decir "No me peguen, soy Wine Blogger" en los alrededores del Hotel Conrad de Punta del Este en los albores del 2017. Por suerte hoy el mundo es otro y estoy aquí para ser parte de una feria de vinos extraordinaria. No me rodean bellezas despampanantes, ni estrellas decadentes. Voy acompañado del Gran Capitán Kaller, del Sommelier del Pueblo Tomassoni y del reconocido sommelier rosarino Ayubitaaaa. En la puerta nos esperan Penélope Glamour (alias Marcela Martinez) con su compañero Chiqui, Candela, Griselda y el Gran Sensei Moreno. Estamos en el fín de semana del 27 y 28 de enero de 2017 y entramos en cerrada formación moviendo las cabezas dispuestos a disfrutar de éste evento que a mi parecer no tiene igual.
El Salón del Vino del Hotel Conrad de Punta del Este es básicamente una feria de vinos uruguayos. Pero como también acompañan los importadores locales, también es una feria de vinos del mundo. Y ninguno escatima nada a la hora de descorchar. Más de seiscientas etiquetas para degustar. Todos de gran calidad y con presencia de enólogos locales y alguna cara conocida argentina.
Con nuestra copa Riedel en mano, la pregunta es obvia. "Por donde empezar?".
Hay dos noches para no perderse nada, pero aún así no alcanza para todo. Hay que tener un plan. Tenemos un listado tipo sábana con todos las botellas descorchadas. Algunos prefieren dividir en noche de blancos y espumantes y otra de tintos como Damián o Marcela. Otros dividen en vinos del mundo y uruguayos como el Sensei. Mi desorden mental me gana otra vez la partida y voy para dónde me lleve el viento el viernes y un poco más ordenado el sábado.
Durante el primer día confirmo la calidad de los vinos blancos uruguayos. Sobre todo se les da muy bien los viognier, como los producidos por Altos de la Ballena, Garzón y Bouza; y los albariños, como los de los dos últimos nombrados. Siempre me gusta nombrar el Marichal blanc de noir de pinot noir que es una belleza.
Pero de repente me encuentro tomando un Tokaji Húngaro, esa variedad conocida por sus vinos dulces, pero en su versión, seco. Extrañísimo y fantástico. Y de repente hay en mi copa un rosado de la Provence francés con sus fragancias florales y después un robustísimo cabernet sauvignon chileno con tanta madera que se podría fabricar un banco. Vuelvo a los uruguayos y encuentro en la bodega Cattani Orihuela de Salto una personalidad parecida a los Lopez argentinos. Hasta que me cruzo con los amigos perdidos y hacemos una pasada por vinos franceses de Cote du Rhone. Y de ahí a unos pinot noir californianos que me gustaron, no así los sudafricanos que me parecieron sin gracia. Los vuelvo a perder y pruebo de bodega Carrau de Uruguay su famoso Amat 2013 y un Nebbiolo llamado Vilasar de cosecha 2004 que el Sensei dice más tarde que es el mejor vino que probó en la noche. Paso por un stand llamado "Microterroiristas" en los que pruebo cinco diferentes tannats de diferentes zonas y formas de vinificación, muy interesante para desasnarse sobre la cepa emblema del país vecino.
Y ahí me los vuelvo a cruzar a los amigos y los llevo a tomar el que para mí es el mejor vino uruguayo, de Bodegas Bertolini & Broglio, el Tannat Exotic. Charlamos un rato con don Broglio y nos habla con gusto de su proyecto. Después seguimos con algunos "Licores de Tannat" como le llaman a vinos dulces encabezados que producen a la manera de los oportos varias bodegas orientales y casi sin darme cuenta se hizo la hora del cierre y la copa se convirtió en calabaza y a dormir, que mañana será otro día y quedó mucho por probar.
Obviamente me faltaron contar algunos que no me gustaron tanto. El Sommelier del Pueblo dice haber probado 43 vinos esa noche. Yo creo que fueron bastantes más.

Siendo consciente del desorden del viernes, trazamos un plan maestro para el sábado. Tomaremos vinos argentinos, del mundo seleccionados y por último íconos de bodegas uruguayas para terminar.
Contentos y tranquilos con la listita en el bolsillo, entramos con todo para el sábado.
Este fue el arranque:
Gala 2 2011 de Luigi Bosca.
Iscay 2010 de Bodega Trapiche.
Trapiche Terroir Series Malbec 2012 Finca Ambrosía.
Bressia Profundo 2012.
Antología XXXIV Pinot Noir 2010 de Rutini.
Felipe Rutini 1996
Yacochuya M. Rolland 2001 Malbec.
Siete vinitos para calentar la noche no?
Después probamos dos españoles de Ribera del Duero buenísimo. Algunos chilenos entre los que se destaco el Marques de la Concha Syrah 2012 por mucho más que su nombre. Hablando de Syrah, después tomamos un Shiraz australiano que la rompía y pegado un Sauvignon Blanc neozelandes que me viene bien para estudiar para la nota que escribiré proximamente y debutando dentro de la nueva movida del los Argentina Wine Bloggers. Y se metió en el medio un Prosecco italiano que la rompió y dos Brunello di Montalcino que también. Y se apareció de repente el Pasionado de Andeluna Cabernet Franc que estuvo en el top ten de la feria. Y después un Caro 2010 que también. Pasó un vino de Bordeaux y el siempre cumplidor Gran Dante Bonarda de Dante Robino. Y probamos el Zuccardi Malbec Finca Canal Uco y algún Oporto que estaba de rechupete. Y algunos más que se imaginarán.
Para esa altunra de la noche le entramos a los altos uruguayos.
Nos gustaron el Gran Tannat 2011 de bodega Toscanini, el Massimo Deicas de Familia Deicas, el Tannat A de Bodega Marichal. El Il Nero de la Antigua Bodega Stagnari y el Osiris Merlot de la misma bodega que la rompió toda. Nos gustó el Dayman Tannat de H. Stagnari y el Antología 2004 de la bodega Toscanini. En el medio se coló el Finca Las Moras Pedernal Malbec 2010 y el único Carmenere chileno que me gustó, el Oveja Negra.
Quedan un montón de vinos que no nombré. Estos fueron los que más gustaron y hay un montón de muchos otros que ni siquiera llegué a probar.
La comida es tema aparte. no hay feria a la que haya ido en la que se coma como en ésta. Fenomenal. Y el lugar buenísimo.
Para todo amante del vino que pueda y tenga cómo, mi humilde consejo es que se vaya guardando el último fín de semana de enero de 2018 para darse una vuelta por Punta del Este y visitar éste evento. Unico y genial.
Gracias a todos y seguiremos por los caminos del vino en cualquier momento.
Más terrenal, creo que el viernes vuelvo con el Vinos de Super challenge.
Eramos tan pobres...
PD: van las fotos de la segunda noche. De la primera también hay, las subiré en algún momento.




























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