Vinos en Entre Rios. Noticias del futuro. Movida conjunta de AWB sobre regiones vitivinivolas.

Arrancamos la movida conjunta de Argentina Wine Bloggers de 2018. 
Vamos a hablar de zonas vitivinícolas. Es una hermosa oportunidad de ponerse a estudiar e indagar un poco más en profundidad de cada una de ellas. 
Pensando sobre qué zona investigar, surgió casi naturalmente la idea de escribir sobre Entre Rios. Está más o menos cerca de Rosario y no tenía muy en claro lo que esta sucediendo del otro lado del Río Paraná.
Así que a ciegas empecé a investigar un poco y las sorpresas fueron mayúsculas. 


Hablar de vinos en la provincia de Entre Rios es hablar de futuro. De la realidad que va a ser. De un horizonte que se divisa cada vez más cercano, pero que todavía no se materializó en toda su dimensión.
Y para hablar del futuro, necesariamente en el Entre Rios vinícola se empieza por hablar del pasado. De un pasado glorioso de cuarta productora nacional de vinos hacia 1909 y pujante productora hasta las reformas de los años 30, donde una ley del entonces Presidente Agustin Justo (paradójicamente entrerriano) concentró la producción de vinos en Cuyo haciendo desaparecer más de 4.000 hectáreas de vides del litoral argentino. La historia del futuro en Entre Rios se trata de revivir las glorias de hace noventa años, reformularse como productora de vinos e inventar una personalidad que quepa en una copa servida en cada mesa argentina.

Empezando a tirar del hilo de la madeja de la historia me encuentro con dos puntos iniciáticos de la producción de vinos entrerrianos, ambos con asentamiento en las orillas del río Uruguay y ambas relacionadas con la ola inmigratoria europea de mediados del siglo XIX.

En 1857, 102 familias piamontesas, suizas y francesas quedaron varadas en camino a Corrientes por incumplimientos contractuales del contratista de turno. El entonces presidente Urquiza se apiadó de ellos y les dió un lugar donde establecerse en parte de sus tierras cercanas al Palacio San José, su residencia. Allí fundó la Colonía San José el 2 de Julio de 1857. Allí habrían comenzado las primeras vinificaciones con uvas criollas, oriundas de la zona. Uno de esos inmigrantes rescatados por don J.J, Josep Bonvin, escribe a su pueblo suizo en julio de 1857: "Mi concesión es bella. No hay piedras ni malezas. Hay agua a uno de sus lados. Lo que se planta crece bien, excepto las cepas de viñas que habian muerto antes de llegar.". Quizás en sus palabras encontremos la explicación de la utilización de cepas criollas.


Urquiza también era afecto a la producción de vinos y fue uno de sus impulsores en los comienzos.
En uno de los jardines del Palacio San José, última morada del hombre fuerte de Entre Rios durante muchísimo tiempo, todavía existen unos parrales de la cepa Chasselas de Fontainebleu implantados entre los años 1863 y 1865 cedidas por un famoso naturalista (Eduardo Holmberg) desde la lejana Europa y que fuera la base de los famosos vinos pateros que se tomaban en la residencia presidencial.


Esta producción fue expandiéndose hacia el Sur de la provincia, afincándose en los márgenes del río Uruguay generando vinos comunes para el consumo de las poblaciones locales.

La segunda historia se asienta en Concordia y necesariamente se debe hablar de la República Oriental del Uruguay y de la cepa Tannat.
Cuenta la leyenda que un inmigrante vasco llamado Juan Jauregui que nació en 1812 a los pies de los Montes Pirineos en la localidad de Irouléguy, introdujo en la Argentina los primeros sarmientos de una extraña cepa proveniente de su pueblo natal y la zona del Maridan, cercana a él (en la parte francesa del Pais Vasco). Se asentó en la costa del Río Uruguay, cerca de la localidad de Concordia y empezó con la producción de sus vinos siguiendo la tradición de sus antepasados vascos-franceses. La oscura cepa que producía vinos ásperos y fuertes en su Europa natal, se afincó enseguida en la zona. Era conocida como "Lorda" o Tannat, como la llamamos actualmente. Todo ésto ocurría en los alrededores del año 1855.


Del otro lado del río Uruguay, había otro inmigrante vasco, más jóven, emprendedor nacido también en un pueblo vasco, a quien se le había puesto en la cabeza que producir vinos era un negocio redondo. Pascual Harriague era su nombre y había llegado a Salto alrededor del año 1845 donde fundó una saladera y una curtiembre. Pero sus planes eran más grandes. Investigó, compró y plantó 200 hectáreas de vid en su "chacrita". Las plantas que mejor se adaptaron y que más producían eran las que le había "cedido gentilmente" su coterráneo Jauregui desde el otro lado del río Uruguay. El pequeño imperio fundado por Don Pacual Harriague se extendió por todo el país vecino y se hizo una eminencia al punto que la cepa Tannat era llamada también "Harriague" en su honor.
El castillo de naipes de Don Pascual se vino abajo con la llegada de la filoxera al Uruguay y la muerte de casi todas las plantas que tanto vino y dinero le daban. Después de la tragedia, la producción de vino uruguayo se concentró en los alrededores de Montevideo y Salto quedó en el olvido hasta los años 80 de éste siglo cuando se comenzó la reimplantación de vides y dónde se producen algunos de los mejores vinos orientales sobre todo en la zona de la desembocadura del  Rio Dayman (pero esa es otra historia).
Volviendo a Entre Ríos, mientras don Pascual se llenaba de dinero produciendo vinos en la Banda Oriental, de nuestro lado, la zona de Concordia y los departamentos del litoral norte del río, en especial las zonas de Concepción del Uruguay, Colon, Villa Elisa y San José se convertían en gran productora de vinos tintos para consumo masivo.
Pero Entre Ríos no era solo Concordia. Más al Sur y del otro lado de la provincia, en Victoria y a la vera del Río Paraná, la producción de vinos blancos era pujante.Hay una leyenda que cuenta que en cierta degustación hecha en Paraná a fín del siglo XIX fué especialmente bien recibido un vino blanco proveniente de Victoria, por lo que se empezó a llamar a la zona "la Borgoña Argentina", mote un poco exagerado, como suelen ser los entrerrianos.  Las especiales características del clima y suelo hacían que varias variedades blancas tengan especiales condiciones para desarrollar vinos de moderada calidad que llegaban a todos los puntos del Litoral Argentino.

La cercania con la Capital y la posibilidad de transporte a traves del Rio Uruguay a partir del puerto de Concordia, daban un gran impetu a la industria vitivinicola entrerriana y la iban posicionando fuerte en los gustos del consumidor.
Según censo de 1909 la provincia contaba con 4.874 hectáreas de vides plantadas y en plena producción, más que el trigo e igualando la superficie plantada de maiz.
Hacia 1912 la producción de vinos era tan importante, sobre todo en la zona de Concordia, que se llegó a formar la Estación Vitícola Enológica en esa ciudad, dependiente del INTA y con actividad especializada en el estudio y mejoramiento de la producción de vinos. Sus estudios ayudaron a mejorar la producción y a implantar nuevas cepas.
100 años INTA Concordia

Hacia 1920 la producción empezó a decaer en razón de la baja de los precios de la uva debido a la superproducción que se daba en el pais. 
"Menos producción, menos uva, más crece el precio" fue el pensamiento de los que manejaban la política enconómica de aquel entonces. Lobby legislativo mediante, Cuyo surgió como el lugar en el que se iría a concentrar la producción de vinos, siendo necesaria (según ese pensamiento) la eliminación de todas las demás zonas de producción de uva.
Todo ésto llevó en los años 30 al dictado de la ley 12.137 que prohibía la producción de vinos fuera de Cuyo. Cerraron más de 60 bodegas y se eliminaron unas 4.000 hectáreas de vides en Entre Rios, que a partir de allí se especializó en la producción frutihortícula y de ganadería.
Oscuras historias de quema de viñedos y escenas dignas de películas de la prohibición de venta de alcohol en los EE UU se suceden en el relato del recuerdo de aquellos años. 
Pero como todo tiene un final, la prohibición se terminó en los años 90, cuando la producción de vino se liberó a toda la Argentina y algunos productores retomaron la posta de sus antepasados y se tiraron a la pileta implantando las primeras vides.
Hoy en día, según datos del INV, Entre Ríos representa sólo un 0,02 % del total de las producción de vinos en el país, con unos una veintena de productores y 47 ha de superficie implantada. Con 85 % de variedades tintas y 15 % de blancas. Casi nada frente a los gigantes de la cordillera, pero que denotan una evolución desde la inexistencia de datos en el año 2000 pasando por las 11 ha implantadas en 2008.
Comparto informe de Evolución de Superficie implantada del INV con datos de 2017 que es muy útil también para enterarse de datos de la industria en general: INFORME INV EVOLUCION DE SUPERFICIE
En el mapa siguiente vemos lo antedicho.


El gran inconveniente del Entre Rios vinícola hoy en día es la carencia de conocimiento y personal especializado. Ochenta años de oscuridad hicieron que se olvide todo lo hecho en el siglo XIX. Los proyectos existentes son jóvenes y han empezado de cero y sobre prueba y error. Estudiando el suelo, probando la adaptabilidad de cada cepa, indagando sobre el clima, generando nuevos profesionales que sepan del terroir y se animen a domarlo.
Estamos hablando de una zona de alta humedad media anual, con temperaturas medias de entre 18 y 19 grados y una amplitud térmica de 12,9 °. Lluvias de más de 1000 mm anuales, en un clima templado pampeano sin estación seca.
Aquí la producción es "de secano" es decir sin la necesidad de realizar riego en los cultivos. Esta característica genera pronunciadas diferencias entre añadas más o menos lluviosas.
A raíz de la furiosa sequía del verano de 2018 se espera una añada excepcional. Veremos los resultados.
Entre Rios es una llanura aluvial con suelos de diferente procedencia que se da en transición de la planicie levemente ondulada con inclinaciones de hasta 5° (las famosas "cuchillas") hasta el delta del Rio de la Plata. Una llanura abierta rodeada de agua  donde se da muy bien la actividad frutihortícola y ganadera, pero en el que la vitivinicultura es la excepción. Suelos en su mayoría de los llamados "Vertisoles", de un muy alto contenido de arcilla expansiva, llamada montmorillonita, que tiende a expandirse y contraerse con los cambios de humedad y genera grietas en las épocas secas. Suelo arcilloso-limoso y con poco drenaje que puede ser apto para el cultivo del arroz, por ejemplo. Pero que  por esa característica, no contribuye al buen desarrollo de las vides. En relación a la vitivinicultura habrá que tener cuidado de realizarla en zonas altas, donde se eviten encharcamientos o acumulación de agua.
Los suelos arcillosos suelen generar vinos de menor graduación alcohólica ya que son suelos fríos que alargan el ciclo vegetativo de la vid, pero con buena expresión ya que sus propias características hacen que se retengan mejor los nutrientes y el agua.
De todo ésto se entiende por qué la Merlot, por ejemplo, se de bien, debido a su ciclo madurativo más corto que otras cepas y su buena adaptación a suelos arcillosos.
Entre Rios es una planicie rodeada de agua por sus cuatro costados. Muy diferentes de los pedregosos valles a los que nos tiene acostumbrados las zonas cordilleranas.
Comparto algunos mapas que ilustran lo antedicho.


Todo eso en conjunto hace de Entre Rios un lugar en el que los enólogos y agrónomos formados en el desierto de Mendoza son como "extraños"y de ahí la necesidad de formar nuevos profesionales que alienten y desarrollen la actividad.
Es bienvenida  la creación de la Tecnicatura en Enología y Fruticultura en la ciudad de Victoria aprobada por el Consejo General de Educación de  la provincia y de la cual forman parte profesionales de la AER INTA Victoria. 
Por eso es que mientras tanto, algunos productores recurren a los profesionales uruguayos. De nuevo Uruguay se hermana con Entre Ríos, brindando el conocimiento de muchos años de adelanto en la materia. Clima similar, suelo de algunas caracteristicas parecidas hacen del maridaje internacional una situación inevitable.
Es  indicativo de lo anterior que muchos viñedos entrerrianos hayan elegido la llamada "lira" como sistema de conducción de los viñedos, muy particular de los orientales y completamente desconocida en Cuyo, donde sus virtudes no hacen falta. Este sistema permite "airear" mejor a las plantas, dejando que la humedad se disipe de entre las hojas, problemas que al pie de las montañas no existe.
O que incluso en Entre Rios existan las famosas mallas que cubren los viñedos en Mendoza, pero aquí son "antipájaro" y no "antigranizo".


De todas maneras el intercambio de conocimiento y experiencias no es tan fluido como la cercanía geográfica lo indicarían. Es cierto que existe, pero a cuenta gotas. Cada pais produce vinos con la espalda contra el Río Uruguay y va desarrollándose independientemente. 


Y hay una luz allá lejos que quizás se vuelva estrella en un futuro. Su nombre es Marselán. Es una cepa de orígen francés, nacida del entrecruzamiento de la Garnacha y la Cabernet Sauvignon que se produjo en el INRA Francés en el año 1961. Producto de la manipulación humana es una uva robusta, muy resistente a los ácaros, al oidio y la botrytis, especial para crecer en climas húmedos y calurosos como los de Entre Rios. Hay varios proyectos y estudios alrededor de ésta cepa, que en Uruguay (otra vez) está dando muy buenos resultados y vinos similares a la Bonarda Argentina, según mi particular visión. Hay desarrollándose estudios sobre la cepa en la estación experimental Inta de Victoria con más de 100 plantas y de las que se han extraído un par de cosechas de vinos. ¿Quien dice que dentro de unos años no estemos hablando del boom del Marselán Entrerriano? Por si acaso, dejo asentado que soy uno de los primeros en decirlo...


Hay en Entre Rios solo tres bodegas certificadas por el INV, muchos productores independientes, algunos que hacen vinos caseros y zonas diferentes, cada una representando realidades disímiles. 
Hice con mi amigo el Capitán Kaller un viaje recorriendo algunas bodegas de la región. Dio lugar a algunas entradas en particular sobre los proyectos visitados que compartiré al final de cada una de las menciones para quien tenga ganas de leer un poco más.
Hablar de los vinos entrerrianos me puso frente a historias de futuro, de emprendedores, de "locos" que hacen un camino allí donde sólo hay soja o pastizales. Y no deja de tener un lado romántico todo ésto. Hablar de vinos en Entre Rios es hablar de soñadores que con más o menos inversión de dinero, se aventuran allí a hacer vinos, una inversión muchísimo más lenta y menos redituable que plantar soja por ejemplo. Y que le buscan la vuelta a sus negocios para emparentarlos con el enoturismo.
En el último 25 de Mayo por ejemplo hicieron una actividad conjunta de festejo de la Patria con vinos y música en cada uno de los viñedos, que por lo que sé, fue un verdadero éxito.


Otra vez la cercanía con los ríos y el miniturismo parecen ser una señal a seguir por los productores vitivinícolas de la región. Todo un futuro por construir.
Y también existe la Asociación de Vitivinicultores de Entre Rios que impulsa y apoya la industria vitivinícola naciente.
https://www.facebook.com/Asociacion-De-Vitivinicultores-De-Entre-Rios-1669957723048707/

De las experiencias cosechadas en los viajes trajimos algunas botellas e hicimos una cata para amigos y conocedores que fue objeto de una entrada de éste blog. Les comparto también el link: Cata de Vinos Entrerrianos
En general me gustaron los vinos en su circunstancia. Son frutados, frescos, ligeros. Con niveles alcohólicos no tan elevados ni concentraciones llamativas. Son vinos que pueden muy bien ocupar el lugar de la mesa diaria, acompañando la comida y brindando una buena tomabilidad. Y a los que distingue también sus muy accesibles precios.
Los Merlot sobre todo me gustaron. Los Tannat suelen ser un poco más aguerridos, pero también interesantes.  A los blancos le veo un gran futuro.
Será cuestión que le encuentren la vuelta al manejo del viñedo para que se vuelvan más complejos. 
De ésto y un poco más son las historias que siguen.

Vulliez Sermet. Turismo y vinos a la vera del Uruguay.



De las bodegas certificadas en Entre Rios, Vulliez Sermet es la más establecida y con el presente más estable.
Arrancó en 2003 con el empuje de su propietario Jesus Vulliez que quería retomar la actividad que desarrollaban sus abuelos hasta la prohibición de los años 30 en una vieja bodega dónde un suizo producía vinos en el siglo XIX. Produce unos 60.000 litros de vino anuales. 10.000 propios y el resto de uvas de productores de la zona que realiza con la forma de "Façon", es decir, recibe la uva, desarrolla todo el proceso, envasa el vino y devuelve las botellas a sus dueños por un precio acordado previamente.
La bodega está en la entrada misma de la ciudad de Colón, sobre la ruta que lleva al puente internacional que cruza a Paysandú y tiene cabañas donde alojarse.
Mitad destino turístico, mitad bodega, Vulliez Sermet está bien equipada, con tecnología acorde y una buena inversión. Recibe ayuda en la enología de profesionales uruguayos y tiene unos muy buenos vinos, personales, con las características propias del lugar.
De entre todos sus vinos, es excelente el blanco de corte Chardonnay-Viognier.
En los tintos, producen un muy buen Merlot frutado y vibrante y un corte de cuatro cepas (Malbec, Cabernet Sauvignon, Tannat y Merlot) que está bueno y es diferente y algunos varietales más. Incluyen dentro de su portfolio dos espumantes de su producción.

https://www.facebook.com/BodegaVulliezSermet/

Aqui el enlace a la VISITA A LA BODEGA

BordeRio, enorme inversión y tecnología de punta.



A quince kilómetros de Victoria, justo enfrente de Rosario, se levantó sorpresivamente hace unos años una bodega que cuenta con una enorme inversión en arquitectura y tecnología para la producción de vinos. Dentro de un predio de unas 340 hectáreas donde hay unas 18 de vides implantadas. En gran mayoría de Malbec, pero con proporciones importantes de Cabernet Franc, Syrah, Merlot y Chardonnay. La producción de olivos también es parte del plan y van surgiendo desde el pie las plantas.
Arrancando más como destino turístico y como local de eventos, la bodega y producción de vinos por ahora parece secundaria.
Han visto la luz a la fecha de ésta publicación, dos cosechas, las 2015 y 2016. Estamos a la espera de las novedades que proveerá el 2017. De todos los vinos degustados me ha gustado sobre todo el Chardonnay Injusto 2016. Rico, frutal, tomable, un poco dulzón, pero fresco y agradable. La línea Injusto tiene también un blend de Malbec y Cabernet Franc que me resultó interesante.
Ediliciamiento es impactante la bodega.
Una enorme cava subterránea contiene una impresionante mesa de mármol de unos diez metros de largo y una sala de aromas en vías de establecerse.
El futuro dirá hacia dónde se dirige ésta gran inversión, que no mira tanto a sus pares entrerrianos, más bien hace su propio juego.

Aquí el enlace a la VISITA A LA BODEGA

Vinos Ara.  Paraná también existe.



Una pareja de emprendedores de Crespo (Noelia y Fernando Jacob), se hizo de una finca en Colonia Ensayo, un poco al Sur de la ciudad de Paraná y ya dentro del Departamento de Diamante. En un alto con vista al Río Paraná y las ciudades de Santa Fe y Paraná.
Los Aromitos S.R.L. es la razón social del emprendimiento y Vinos Ara la marca comercial con la que producen sus vinos. Son unas cinco hectáreas en total del vitisviníferas de las variedades Tannat, Merlot, Malbec, Syrah, Chardonnay y Marselan. La bodega por ahora está en Crespo, pero tienen proyectado construir el edificio en la propia finca. Son vinos ricos y directos en su estilo. Buena fruta, con la intervención muy pequeña de maderas alternativas. A mi gusto se destacan el Merlot con una muy interesante fruta roja y fresca y el Tannat con una carnosidad jugosa e interesante. Producen unos 10.000 litros anuales y van haciéndose camino al andar. También cargan con el problema de la falta de personal especializado, aumentado por la lejanía con el Río Uruguay y los profesionales uruguayos, pero tienen a su favor una energía admirable que los empuja a mejorar día a día la producción y a ir encontrando las propias soluciones que su tierra necesita.

https://www.facebook.com/vinosaraentrerios/

Aqui el enlace a la VISITA A LA BODEGA

Finca El Renacer. En Concordia también renacen los vinos entrerrianos.



Viñas del Litoral es la marca comercial con que se embotellan los vinos de  Finca El Renacer Viñedo que  se encuentra en la localidad de La Criolla, en las cercanías de Concordia. La historia de los vinos Viñas del Litoral arranca con la conjunción de tres productores frutales que destinaron parte de sus fincas para la implantación de cepas de vino convencidos por un jóven emprendedor que quería probar la evolución de las vitisviníferas en la zona. Tienen implantadas cepas de Merlot, Tannat y Marselan desde el 2013 provenientes de viveros mendocinos. De a poco las uvas fueron creciendo desde el pie. Este proyecto no cuenta con bodega propia. Vinifica en Vulliez Sermet y cuenta con algunos varietales jóvenes que van encontrando su personalidad con el correr de las cosechas.
No llegamos a conocer la finca por imposibilidad de horarios durante el viaje de principio de año, pero gentilmente Flavia Rigoni, hija de uno de los productores asociados y cara visible del proyecto, nos hizo llegar dos botellas en nuestro paso por Concordia y que formaron parte de la cata cuyo link está más arriba. Probamos dos varietales, un Merlot bastante concentrado para la zona y con una rica fruta y un Tannat machote al estilo de los Uruguayos. Me intriga el Marselán, que seguramente probaré en un futuro.

https://www.facebook.com/R.Vinedos/

Altos del Potrero. Gualeguaychú y vinos bien particulares


Más al sur, en Gualeguaychu y sobre el río Uruguay también renacen las cepas de vitisviníferas. Al Sur de la ciudad, en un paraje llamado El Potrero hay una explotación de unas tres hectáreas de uvas. Lo particular del caso es que se trata de cepas no tradicionales, mucho menos para la zona. Se trata de Sauvignon Blanc, Viognier, Syrah y Cabernet Franc. Su titular, Nestor Ianni, dice que procederían directamente de Europa en una charla telefonica que pude mantener con él.. Probamos un muy rico e interesante Sauvignon Blanc y un Cabernet Franc más bien delgado que seguramente se irá desarrollando con el tiempo. Tienen proyectada la construcción de una bodega propia, pero en el mientras tanto vinifican en Vulliez Sermet. Me resultaron muy llamativos e interesantes los blancos. Presten atención si se los cruzan.

https://www.facebook.com/vinosaltosdel.potrero

Viñedos Corrales Vier. Victoria. 

De éste emprendimiento solo puedo dar datos, pero no tengo conocimiento directo. Son 1,5 ha de viñedos de Malbec, Merlot y Tannat y tiene como dato anecdótico que posee 12 plantas que nacieron de esquejes recolectados de los viñedos del Palacio San José referidos un poco más arriba. 
Es chacra turística que cuenta con viñedos. 

Como dije antes, hay una veintena de productores a lo largo y ancho de la provincia. Por ahí anda la leyenda de cierto representante de modelos que poseería viñedos cerca de Villaguay. Seguramente me estoy olvidando de muchos y pido disculpas. La idea de éstas líneas era dar un pantallazo a lo que de a poco se va convirtiendo en una personalidad de vinos entrerrianos. Producción que deberá ir indefectiblemente ligada al turismo. 
Los vinos probados tienen una personalidad frutada, fresca, rica. Sin demasiada concentración en los tintos, pero tomables, con bajos niveles de alcohol. Ideales para acompañar comidas. Los blancos tienen mucho futuro a mi humildísimo entender.
Me sorprendieron los Merlot, muy delicados y frescos. Los Tannat y Syrah con sus notas características y su buena acidez y frescura. Los blancos, todos tomables y ricos. 
Y todos tienen un precio que los hace muy accesibles. 
Es una zona con muchísimo potencial y los buenísimos resultados que están logrando los hermanos uruguayos del otro lado del Río Uruguay son ejemplo de lo que digo. Por ahí en Argentina estamos demasiado acostumbrados a pensar a la vitivinicultura ligada a la montaña y pensamos que no puede desarrollarse en otros climas y suelos. Pero eso no es necesariamente cierto. Que Cuyo tiene posibilidades mucho mejores para la siembra de la vid no significa que sea la única. 
Será cuestión de tiempo y esfuerzo que el vino entrerriano se gane el lugar que merece en el mapa del Vino Argentino. Quizás no sea de la mano del Malbec, pero esa seguramente es otra historia.
Dejo el link de contacto por facebook de cada uno de los proyectos. Si andan de vacaciones por la zona y les gusta el vino no duden en visitarlas. Todas tienen pautadas visitas guiadas y degustaciones y los recibirán con todo gusto. 
Termino éstas líneas para la movida conjunta de los Argentina Wine Bloggers con la felicidad de haber conocido éstos vinos entrerrianos que se producen medianamente cerca de Rosario y que ojalá sigan creciendo porque futuro tienen y mucho. 


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