Cata de Pinot Noir en Catas de Garage. Felicidad!

Catas de Garage no tiene techo. No me canso de decirlo, es casi el lema de la casa.
Esta vez me tocó organizar junto al Sommelier del Pueblo, don Gustavo Tomassoni una particular degustación de una cepa que se las trae, es complicada y un poco esquiva.


No hay uniformidad en la Argentina. Ya lo supimos con los amigos de Digame Sommelier en nuestra cata de 36 botellas y a las pruebas me remito:

http://digamesommelier.blogspot.com.ar/2015_08_01_archive.html

La cuestión es que la infatigable imaginación del Somm del Popolo nos llevó ésta vez a degustar 22 etiquetas de la cepa proveniente de la Borgoña. En su gran mayoría de la República Argentina, de sus diferentes zonas y tres extranjeros: un chileno y un uruguayo y un alemán. Este último acercado por el reconocido sommelier Cristian Arias. Todos le daban el toque internacional al evento.
Al final de todo van las fotos  de los vinos degustados. La idea no era hacer un campeonato, ni sacar conclusiones definitivas. La propuesta tenía que ver con llevarnos una idea general de qué es lo que podemos esperar al momento de comprar una botella de Pinot Noir. Charlar entre todos y compartir las conclusiones. Seguramente los lectores conocedores habrán tomado o sabrán de mejores exponentes Argentinos e internacionales. Los felicito e inviten, que sabré disfrutar del momento.
La Cata fué a ciegas. Es decir con las botellas tapadas. No sabíamos qué tomabamos e ibamos describiéndolos según pasaban las muestras. Eso lo hizo más divertido. Son muy interesantes las catas a ciegas porque uno se encuentra liberado del prejuicio que genera la etiqueta y (sobre todo) el precio de la misma. Es paradójico, pero a ciegas se va echando luz sobre la verdad de la milanesa.
Hubo un catering delicioso y una noche que se alargó como debe ser.
Como estaba haciendo servicio (con mis conocidas limitaciones motrices), no pude volcar en la libretita las conclusiones de cada uno. Simplemente me limitaré a puntualizar las cinco  que la muchachada señaló como sus favoritas.
Fuera de concurso arrancamos con dos espumantes. Dos características diferentes de la misma cepa. En ésta  parte gustó el Contento del crédito local de la vitivinicultura, don Fede Schneidewind.


De las demás hubo practicamente unanimidad en tres etiquetas. Tres vinos que con sus características diferenciales nos hicieron levantar las cejas y exclamar. Ellos fueron:



Por la manera elegante, compleja, riquísima de su evolución, el Rutini Pinot Noir 1999 nos dejó a todos con la boca abierta. Excelente. Finísimo, Extraordinario. (Se ve que me gustó...)


De los terrenales, hubo también unanimidad en señalar al Altocedro Año Cero Pinot Noir 2013. Riquísimo en su fruta, pero también complejo en su simpleza. Con muchísima personalidad y muy identificable.
(Envidiable la capacidad de reconocerlo de la Dra. C. Lo cazó al vuelo y lo anotó en su planilla. Aplausos. )

El tercero que se quedó con la unanimidad fue un exponente de los pinot patagónicos. De una de las bodegas más emblemáticas del sur, nos gustó a todos el Old Vineyard (La Isabel) Humberto Canale Pinot Noir 2013. Rico, por sobre todo esa palabra lo definió. Con un poco más de color y estructura que lo mandado por "el manual", sobresalió por lo exquisito. Muy bien.


Asomaron la cabeza también otros que cuento al paso.

El Miras Jovem Pinot Noir 2016 es un vino fresco, vivaz, tomable. Se hizo ver y tiene una excelente relación entre la calidad y el precio.


El Barda 2009 Pinot Noir es un vinazo y ésta botella tenía una muy buena evolución.


El Septima Obra Pinot Noir 2014 también sobresalió. No es tan típico, pero está muy bien.



Excelente el representante chileno, el Hacieda Araucano Humo Blanco Pinot Noir 2009 Valle de Lolol. Excelente, diferente, parece jovencito  y tiene siete años!


Conclusiones:
El Pinot Noir toma diferentes formas en nuestra patria. Es a veces elegante, a veces, dulce, a veces un poco más áspero. No le encontramos una personalidad definida o definitiva. Está bueno ésto para reconocer de a poco esas diferentes máscaras que va tomando.
No siempre grandes precios indican grandes vinos. Es un factor importante, pero no el único para determinar cuando vamos a obtener las mayores satisfacciones. Ojo al piojo!
El Altocedro es un caño! (esta es una visión completamente personal y subjetiva).
Y la conclusión más importante de todas para mi. El vino que a mi me gusta, o creo que me gusta, no tiene por qué gustarle al de al lado. De eso se trata también un poco éste blog. Contar pareceres personales sin la intención de que se conviertan en leyes universales. En eso estamos.
Seguiremos por los caminos del vino, el fin de semana me voy a Mar del Plata a una cata de blancos organizada por Wine MDQ. Creo que la voy a pasar bien.
Abrazo a todos y gracias, totales!














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