Hace cuanto no tomas un Suter? Diario de viaje San Rafael.

El título de ésta entrada es obra del Capitán Kaller.
Después de mucho meditar me lo sugirió en el viaje de vuelta de San Rafael y no puedo negarme a sus designios.
Empiezo la serie de notas sobre bodegas visitadas en San Rafael por la décima. Fueron once en total. Probamos unos 85 vinos en el camino y nos volvimos con una imagen más o menos completa de lo que sucede en tierras de San Rafael.


Ya en el tercer día de viaje teníamos un rato libre por la tarde y nos mandamos a hacer la visita turística de Suter sin demasiadas esperanzas de profundizar en el aprendizaje, pero para ver desde adentro uno de los gigantes históricos del Oasis Sur.
Eran alrededor de las 14.30 y la visita arrancaba a las 15 horas. Nos acercamos al mostrador para comprar unos descorchadores de recuerdo y hacer un poco de tiempo. Allí, el encargado de recibirnos, nos intentó explicar el funcionamiento de un descorchador de dos tiempos, a lo que contestamos que estábamos acostumbrados a su uso y empezamos a contarle las peripecias de nuestro viaje enológico y que estábamos arrancando la segunda decena de bodegas visitadas.
El amigo en cuestión se presentó como Federico y nos dijo que nos guiaría él mismo por la bodega, así podíamos tener un panorama más profundo de lo que allí sucedía.
Agradecimos su deferencia y esperamos unos minutos a que hiciese algunos arreglos.
Minutos después estábamos en los jardines de entrada de Bodega Suter, probando un Torrontés Privado 2017.Algo herbáceo, punzante en su acidez y con una fruta blanca a flor de piel. Correcto.



Mientras, escuchamos la historia de don Otto Suter que se afincó en los albores del siglo XX en San Rafael con algunos sarmientos de Riesling traídos de su Suiza natal. De cómo y de a poco se fue haciendo un nombre en la enología del Oasis Sur y cómo fue que erigió un monstruo enológico a fuerza de etiquetas fundamentales, entre las cuales la primera es el famoso "Etiqueta Marrón", un Chenin (o Pinot de la Loire como reza en su frente) que hoy en día sigue siendo un producto de consumo masivo y excelente calidad por su precio, según mi particular visión.
Ya llegados al presente nos contó que la bodega fue adquirida por el grupo Peñaflor hace un tiempo y va a ir reconvirtiéndose en el punto donde se producirán todos los espumantes del grupo. Así es que van trayéndose maquinaria y profesionales especializados en vinos con burbujas. En ese tránsito está la cosa hoy en día.
Dimos una vuelta por la zona de tanques de Charmat. Nos impresionamos por los volúmenes de producción y llegamos a probar algo de tanque. Dimos una vuelta por la enorme cava donde se abroquelan miles de botellas de las diferentes etiquetas del grupo y llegamos a la sala de degustación subterránea que es una perlita que hay que ver.




Allí probamos un muy correcto y digno. Fresco y frutado Suter Malbec 2018. sin demasiada expresión olfativa, pero con un tanino redondito y gustoso.


También de la misma línea probamos un Suter Cabernet Sauvignon 2017. Mucho más expresivo, a frutas rojas y pimiento verde. En boca con un ahumadito particular y rico. Una buena presencia a pesar de su pretensión popular y una acidez fresca y disfrutable. Nos sorprendió este producto y probablemente lo vuelva a probar en casa para verificar lo bien que está por su precio.


Contamos que hacía poco habíamos tomado un vinazo, el Juan Suter Reserva 2007. Federico recordó que había unas botellitas de eso en la cava y en un acto de generosidad que agradecemos enormemente nos invitó a degustarlo nuevamente.
Un vinazo lleno de aromas a la evolución y a la madera donde estuvo guardado. Un vino untuoso, pesado y lleno de complejidades que fue mostrando a medida que se abría. Al parecer, va a seguir produciéndose para vender a los turistas solo en la bodega. Muy buena idea por ser un gran vino. Brindamos, charlamos un rato sobre el vino de San Rafael. Federico nos contó sus pareceres y aportó algunos datos que enriquecieron lo que veníamos viendo. Brindamos felices y antes de la despedida le pedimos intercambiar contactos.
"¿Como es tu apellido?" preguntó Marisa, birome en mano para anotar el teléfono de contacto de Federico, quien nos brindó una visita muy rica por la bodega, impensada cuando la pensamos.
"Suter" fue la respuesta y se materializó la mejor anécdota del viaje.
Agradecemos a Federico su amabilidad y esperamos que sea cierta la promesa de visitar Rosario para comer unos pescados asados acompañados de buenos vinos. Los esperamos con nuestros descorchadores de dos tiempos listos y un montón de vinos para compartir.

CONTINUARA...


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